Lo que no calculamos
Este sitio publica cifras que se pueden comprobar contra su fuente. Cuando una cifra no se puede comprobar así, no la publicamos — y lo decimos, que es la otra mitad del trato.
Esta página reúne todo lo que hemos decidido no calcular, y por qué. No es una lista de tareas pendientes: es una lista de decisiones.
Dos secciones que no existen
El sumario va de la I a la VI y faltan las dos primeras. No es que no hayamos podido hacerlas.
| Sección | Qué respondería |
|---|---|
| I · Mercado salarial | Qué paga el mercado por un puesto en una provincia, y en qué lugar de esa banda queda una retribución concreta. |
| II · Carrera | Qué puestos siguen al actual y qué diferencia retributiva supone cada salto. |
Las dos responden a preguntas legítimas —cuánto se paga por un puesto, cómo progresa una carrera— y las dos tienen el mismo problema: sus cifras no salen de ninguna norma. No hay un artículo que diga cuánto vale un puesto. Lo que hay son medias, encuestas y datos de portales de empleo, y ninguno se puede abrir y verificar como se verifica una escala del IRPF.
Podríamos publicar una media y llamarla «salario de mercado». Sería fácil, se posicionaría bien y no tendríamos forma de defenderla si alguien preguntara de dónde sale. Preferimos el hueco.
Los numerales se quedan como están. Renumerar de la I a la IV borraría el rastro de esta decisión, y aquí las decisiones se dejan escritas.
Y seis cosas más que tampoco
La extinción por voluntad del trabajador (art. 50). Su cuantía es la del despido improcedente, pero solo existe si un juez la declara. Una calculadora que la ofreciera estaría prometiendo un resultado judicial.
Los contratos de fomento de la contratación indefinida anteriores a 2012. La disposición transitoria undécima del Estatuto los deja con su régimen propio, y casi nadie sabe si el suyo era de esa modalidad. Preferimos no dar una cifra a dar una plausible y falsa.
Las bonificaciones de cuota. No fallan por ser difíciles de verificar: fallan por ser condicionales. Dependen de la situación personal del trabajador, del histórico de plantilla de la empresa y de mantener el empleo un plazo. Decir «este contrato está bonificado en X €» exigiría conocer un expediente. Lo que sí hacemos es decir que existen y que el coste real puede ser menor.
El importe de las prácticas no remuneradas. Es una cuota diaria que fija cada año la Ley de Presupuestos y que no hemos verificado contra su fuente. La obligación de cotizar sí la contamos; el importe no.
El complemento de convenio en la baja médica. Es lo que de verdad decide la cifra, y no lo tenemos. Por eso lo preguntamos en vez de suponerlo.
El finiquito. Vacaciones no disfrutadas, pagas prorrateadas y preaviso dependen del convenio colectivo. Es otra pregunta —qué me deben al salir— y merece su propio sitio, no una estimación pegada a la indemnización.
Por qué esto es una página y no una nota al pie
Una calculadora laboral que devuelve cifras plausibles y falsas es peor que una que no existe. Un profesional que detecta un error en una cifra no vuelve; alguien a quien mandamos a reclamar lo que no le corresponde pierde tiempo y credibilidad delante de su empresa.
Decir que no es más caro que decir que sí, y por eso casi nadie lo hace.